Gracias al riego se estableció una buena cadena forrajera, con producciones récord que se transforman en carne y leche

Gracias al riego se estableció una buena cadena forrajera, con producciones récord que se transforman en carne y leche

  • 12/06/2017

En Pedro Luro, una región semiárida del sur de Buenos Aires, Luciano Vázquez engorda 800 terneros por año en 205 hectáreas de pasturas, verdeos y maíz para granos.

 

Ochocientos terneros en 205 hectáreas en la zona semiárida de Buenos Aires. ¿Ciencia ficción? No, una realidad tangible en un campo con riego del partido de Villarino, en el extremo sur de la provincia. Otro caso: un tambo con lactancias de 5400 litros y producciones de 10.500 litros por hectárea.


En Villarino llueven 500 milímetros por año, pero la evapotranspiración es de 1080 milímetros. Además, hay fuertes vientos durante todo el año. Los suelos son pobres en materia orgánica, arenosos francos, aunque profundos y sin impedimentos para el desarrollo de los cultivos y de las pasturas. Producen muy bien si se les aplica agua y fertilizantes.La combinación de estos factores justifica el riego. Pero no un riego caro. En la zona predomina el riego por gravedad tomando agua del río Colorado. El agua se lleva al lote por medio de acequias y luego con sifones (caños de tres pulgadas) que vierten el agua al suelo cultivado, inundando el lote pocas horas, para aplicar desde un mínimo de 100 hasta un máximo de 250 milímetros.

Para poder desarrollar esta técnica, se debe realizar una sistematización del lote, con movimiento de suelo importante, para que el agua fluya en forma uniforme en toda la superficie. Además, para que el agua no permanezca demasiado tiempo en el cultivo y le sea perjudicial, el sistema se completa con canales de desagües en cada lote, ubicados a uno o dos metros de profundidad. Estos canales se unen a desagües troncales, que finalmente vierten las aguas al mar.


La empresa Fermagui posee 260 hectáreas entre Pedro Luro e Hilario Ascasubi. Está dedicada al engorde de terneros provenientes de un rodeo de 700 vientres ubicado en otro campo de la firma en Villa Iris, cerca del límite con La Pampa. "Hace unos años, la firma compró 80 hectáreas en el partido de Villarino, con la idea de producir rollos de alfalfa y maíz para llevarlos al campo de cría", rememora Luciano Vázquez, administrador del campo, que es miembro del CREA Pedro Luro. "Sin embargo, se vio que el costo de los fletes limitaba esa alternativa y que el campo con riego tenía ventajas para el engorde de los terneros", agrega.

Entonces se compró otra fracción hasta completar 260 hectáreas, de las cuales 205 hoy están en producción; el resto está compuesto por campo natural, canales y drenajes. El sistema productivo busca un engorde rápido de los terneros recibidos a partir de silo de maíz, verdeos y pasturas con riego, complementadas con suministro de grano y un encierre a corral. El 95 % del alimento se produce en el campo. En el planteo actual, de las 205 hectáreas en producción se destinan 70-80 al maíz para grano y silo; 70 para alfalfa; 40-50 a verdeos de invierno y 10-20 al cultivo de cebolla, todos con riego.

 

Fuente: LA NACIÓN

 

 

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