El mayor porcentaje de superficie regada pertenece al sector público, donde los usuarios se hacen cargo de la operación y mantenimiento de la infraestructura menor, mientras que las instituciones que administran el recurso hídrico se abocan a las captaciones y red primaria de riego y drenaje. Esta situación, contrario a lo dispuesto en la mayor parte de las leyes de aguas, ha generado una situación de irresponsabilidad social en lo relativo al precio del agua y a la importancia de la eficiencia. A pesar de que en algunas provincias la tarifa de agua que se paga no cubre la totalidad de los costos de operación y mantenimiento, los índices de morosidad son altos. En el caso de Mendoza, las tarifas incluyen los costos de amortización de las inversiones realizadas en las obras de riego.
Las Asociaciones de Usuarios, denominadas generalmente Consorcios, Inspecciones de Cauce o Asociaciones de Regantes, fueron constituidas en su mayor parte por iniciativa propia y comprenden a todos los usuarios que dependen de un mismo canal de distribución del agua. Otros reúnen un mayor número de canales, asociando consorcios (inspecciones Unificadas de Mendoza, Consorcio del Valle de los Pericos en Jujuy, etc.) para obtener mayor representatividad.
En cuanto al origen del agua del sistema de riego, el 71,2 por ciento se realiza con aguas superficiales y un 28,8 por ciento con aguas subterráneas. Las captaciones de agua para irrigación se realizan fundamentalmente a partir de embalses y derivaciones de los ríos. En casos excepcionales se bombea de forma directa desde los ríos. Con respecto a la reutilización de las aguas residuales, si bien en la Provincia de Mendoza se vienen usando desde hace años las aguas residuales industriales mezcladas con las aguas de riego, sólo desde el año 1996 se le ha dado forma legal a la reutilización de aguas residuales tratadas mediante la definición de los parámetros mínimos de calidad de los efluentes tanto domésticos como industriales. Se están llevando a cabo iniciativas similares en las restantes provincias con clima árido y semi-árido.
La técnica de riego más utilizada, según datos de 2008, es el riego gravitacional, con 946 575 ha, mientras que la superficie puesta en riego por aspersión es de 281 360 ha. y en riego por goteo de 104 917 ha. Debido a la escasez de agua y a la diversificación de cultivos dirigida hacia la exportación, existe en el país una tendencia creciente a la mejora de la eficiencia de los sistemas y métodos de riego, en especial en las regiones áridas y semi-áridas, observándose un importante crecimiento del riego localizado. A partir de 1991, se ha venido manifestando una tendencia creciente en el uso de sistemas presurizados, en principio en las áreas más húmedas como riego suplementario (como los riegos por aspersión realizados por Stamati Sistemas de Riego para campos de alfalfa, entre otros) y en menor escala en los valles piedemontanos de Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, como consecuencia del cultivo del olivo y la vid (San Juan) y de la reactivación del mercado de vinos finos (Mendoza).






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